Ficha Técnica
La pintura de Alonso de Zamora y Toro representa el otro martirio asociado a san Cosme y san Damián durante la persecución de Diocleciano, esta vez quemados en la hoguera. Según la tradición hagiográfica, los santos hermanos fueron arrojados al fuego por orden de sus perseguidores, castigo del que, según la tradición, salieron milagrosamente indemnes gracias a su fe. Los dos santos constituyen el núcleo de la composición y aparecen situados en el centro del lienzo. San Cosme, arrodillado y con las manos sujetas a la espalda, dirige la mirada hacia el espectador, mientras que san Damián, dispuesto a su derecha y representado de pie, eleva el rostro hacia el cielo en actitud de oración y confianza divina. Ambos visten largas túnicas de colores rojizos, rosados y ocres, cuyos pliegues se resuelven mediante una pincelada amplia y contrastada. La ausencia de atributos médicos explícitos concentra la identificación de los personajes en el contexto narrativo del martirio y en su disposición conjunta como hermanos.
El episodio se desarrolla en un paisaje de carácter dramático, en el que una arquitectura parcialmente arruinada, articulada mediante grandes arcos de medio punto, sirve como telón de fondo y enmarca a los protagonistas. En torno a ellos se despliega una intensa hoguera formada por troncos y ramas, cuyas llamas ascienden desde el primer plano y envuelven parcialmente las figuras. En los extremos de la composición se incorporan varios personajes secundarios, relacionados con la ejecución del suplicio, que permanecen en posiciones más bajas y reciben una iluminación menor. Destaca especialmente la figura tendida en el ángulo inferior izquierdo, que introduce una marcada profundidad espacial y refuerza el carácter violento y teatral del episodio.
Desde el punto de vista formal, la composición se organiza a partir de un eje vertical central, definido por las figuras de los santos y prolongado hacia la estructura arquitectónica del fondo, mientras que las diagonales generadas por los troncos, las llamas y las figuras secundarias imprimen dinamismo a la escena. El fuerte contraste entre las zonas iluminadas por el fuego y los fondos oscuros intensifica la dimensión dramática del martirio.
Técnica: El soporte de la obra está conformado por una sola pieza de tela, oculta por el reentelado efectuado en una intervención precedente. Ambos soportes —original y reentelado— están montados en un bastidor de madera de formato rectangular, constituido por cuatro listones del mismo material (dos largueros y dos travesaños) y reforzado por un travesaño horizontal central para conferirle mayor estabilidad. Este bastidor presenta un sistema de expansión simple, constituido por una única cuña insertada en cada uno de sus ángulos. Por su parte, el marco de madera, de moldura clásica dorada en el anverso, se sujeta al bastidor por el reverso mediante puntillas distribuidas de manera equidistante a lo largo de los bordes internos
A diferencia de otras obras del autor expuestas en la muestra, la composición sitúa a los personajes sobre un fondo luminoso. Destacan los tonos azules del celaje y los blancos y grises empleados en las nubes y los edificios de la ciudad visible al fondo, los cuales contrastan intensamente con el entorno en ruinas donde transcurre la escena. En este ámbito se emplea una gama de colores más oscuros y cálidos —marrones, ocres y rojos, con un amarillo intenso en las llamas— que hace resaltar las carnaciones de los santos y el hábito violáceo.
Aunque también está ejecutada al óleo, esta obra denota una pincelada de mayor soltura elaborada con una materia pictórica más densa y empastada y un uso más moderado de degradados y fundidos. Sin embargo, al igual que en los demás lienzos del artista, se mantiene el recurso plástico de acentuar el claroscuro en el contorno de las figuras y de aplicar realces cromáticos en las zonas iluminadas para definir los puntos de atención, como ocurre con los toques de amarillo y rojos casi puros, para conseguir imitar el crepitar de las llamas; en fuerte contraste, con los negros empleados en el ramaje de la hoguera.
Estado conservativo: Tras la intervención de conservación y restauración efectuada en la obra, esta se encuentra en estado estable y en óptimas condiciones.
