Ficha Técnica
El episodio representado parte de la narración que san Lucas desarrolla en su Evangelio (2, 8-20). El pintor sevillano Diego Bejarano realiza este gran lienzo entre 1760 y 1765, tomando como referencia clara el homónimo realizado por el gran Bartolomé Esteban Murillo entre 1668-1669, conservado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. De la misma manera, articula la composición en torno al grupo central formado por la Virgen María y el Niño Jesús, dispuesto en primer plano, mientras san José y varios pastores se congregan a su alrededor en actitud de veneración. María, ataviada con túnica rojiza y manto azulado, contempla con recogimiento al recién nacido, que yace sobre un paño blanco y extiende uno de sus brazos hacia el exterior de la composición. San José aparece situado a la izquierda, inclinado hacia el Niño, mientras los pastores adoptan diferentes actitudes de asombro y adoración. En la zona superior, entre un rompimiento de gloria y nubes, se dispone un grupo de ángeles y querubines, cuya presencia alude al anuncio del nacimiento de Cristo. La iluminación se concentra especialmente sobre la Sagrada Familia y los pastores más próximos, dejando amplias zonas del lienzo sumidas en una marcada penumbra. Este recurso permite destacar el núcleo devocional de la escena, al tiempo que genera una atmósfera de intimidad y recogimiento.
Desde el punto de vista iconográfico, Bejarano combina así los dos niveles fundamentales del relato evangélico: la manifestación terrenal del Niño a los pastores y su reconocimiento como Mesías por las criaturas celestiales. La presencia de los animales y del humilde pesebre subraya, además, la dimensión de pobreza y sencillez asociada al nacimiento de Cristo. La composición responde, en conjunto, a una concepción plenamente dieciochesca de la Natividad, en la que el dramatismo de la iluminación, la variedad gestual de los personajes y la alternancia entre zonas iluminadas y oscuras contribuyen a intensificar la experiencia contemplativa del espectador
Técnica: La pintura está realizada sobre un soporte de tela compuesto por dos piezas unidas entre sí por su parte central, como se puede apreciar por la costura visible mediante cosido de tipo sobrehilado. El lienzo está montado sobre un bastidor sin travesaño central con sistema de expansión simple por cuña. Aunque no es perceptible el sistema de sujeción de la tela al bastidor por encontrarse oculto por el marco, podemos presuponer que se realiza conforme a la época, mediante pequeñas tachuelas de hierro de cabeza plana.
El marco, de madera policromado en blanco y con rocallas superpuestas y clavadas -1 en cada travesaño central y 2 en cada lateral-, presenta un sistema de ensamble machihembrado en ángulos reforzados con pletinas metálicas. Este se sujeta al bastidor con puntillas dispuestas equidistantemente.
La tela por su anverso presenta una imprimación de color oscuro sobre la que el pintor ejecuta con maestría, los distintos personajes y elementos de la composición. Parte de esta imprimación y de la pintura, durante el proceso de ejecución, ha migrado a su reverso, principalmente en las áreas más empastadas y ricas en aglutinante, de tal forma que es perceptible por el reverso de la tela parte de la composición -carnaciones de los personajes centrales y paño blanco del Niño-.
La práxis operativa es muy característica de esta época en la que suele pintar del oscuro hacía el claro. Partiendo del tono de base que le aporta la imprimación -visible en el fondo y medias tintas de las carnaciones y en ciertas zonas de los ropajes, entre otras-, el pintor va superponiendo la materia pictórica con capas más densas y tonos más luminosos y empastados entre los que destacan los tonos rojos del vestido de la Virgen, los rosados de las carnaciones de las figuras centrales o el paño blanco sobre el que descansa el Niño. A nivel plástico, se constata el empleo de efectos típicos de la técnica del óleo, veladuras, fundidos y degradados que se combinan con toques certeros de color en las zonas de luces.
Estado conservativo: La obra presenta un estado conservativo irregular con deformaciones locales en el soporte en forma de ondulación con direccionalidad horizontal visible en el borde inferior debido a deficiencias de anclaje en el bastidor. A nivel pictórico, la obra presenta un barniz alterado que desvirtúa la percepción de su cromía, pequeñas lagunas y repintes dispersos, siendo el más visible, el que discurre verticalmente en la parte central coincidente con la costura de las piezas que conforman el soporte.
