El 3 de marzo de 1875 se estrenaría en el teatro de la ópera cómica de París la obra de George Bizet titulada Carmen. Pertenece al género de la “Opéra-comique”, en el cual, arias y coros se entrelazan con diálogos hablados. Su libreto se inspira en la novela homónima de Prospero Merimeé, quien pudo contemplar la antigua fábrica de tabacos construida a mediados del siglo XVIII, cuya plantilla de mujeres trabajadoras dedicadas a la manufactura del tabaco fue un modelo de fábrica adelantado a los tiempos.
La ficción se centra en la vida de una mujer llamada Carmen que precisamente trabajaba como cigarrera en dicha fábrica. Podríamos definirla como una obra moderna, realista y avanzada a su tiempo, cuya melodía del bolero es fácilmente reconocible gracias a las múltiples versiones en las que se ha interpretado en todo el mundo. Basado en esta historia, Georges Bizet (París 1838-1875) crea su ópera Carmen, con un libreto en francés de Ludovic Halévy y Henri Meilha; una obra maestra que triunfaría dentro y fuera de la frontera francesa convirtiéndose en uno de los títulos más populares de la historia de la ópera mundial.
Ópera y novela cuentan el relato de una mujer emblemática que representa a las 6.000 trabajadoras que fueron pioneras en la lucha conjunta por sus derechos laborales, protagonizando destacadas huelgas obreras desde el siglo XIX. Resaltar y poner en valor esta historia, en cercanía del próximo 8 de marzo, día de la mujer, sigue siendo necesario, como modelos para nuestra sociedad actual.
